martes, 2 de agosto de 2011

Jecomoria en su intimidad. Descripción del personaje

Es un hombre de muy pocas palabras es una persona que le gusta estar bastante solo, claro está que eso es gracias a su dura y rechazada infancia, desde muy pequeño fue rechazado por sus compañeros de barrio, siempre lo dejaban a un lado porque decían que tenía ideas muy raras no era un niño normal, no acostumbraba a jugar los mismos juegos que sus compañeros, pues no le encontraba nada gracioso a la pelota y las escondidas, él prefería estar investigando sobre lo paranormal y soñaba con la posibilidad de encontrar la misma pasión en uno de sus compañeros, pero eso nuca paso, por lo que él se veía obligado a estar totalmente solo.
Jecomoria encuentra una pasión por la lectura pero más aún por las lecturas que traten temas paranormales , por lo general los lee a muy altas horas en las noches, pues encuentra fascinante el poder percibir de alguna manera todo lo que en su momento se encuentra leyendo, para él el leer es como abrir una puerta a el más allá, es permitir que las almas se hagan sentir, es como reconocerles que él está con ellas, que él no las olvidará, no las dejará solas, pues siente que  tiene una misión con ellas al ser el único hasta el momento que logra percibir su presencia.

Muchos encuentran esa pasión por la lectura un poco enfermiza, por lo que desde  muy pequeño ha estado muy solo, pero esto a él no le molesta,  todo lo contrario, le agrada, ya que siente que nadie lo entiende, nadie entiende que existe un mundo en donde las almas pueden vivir. Para él es como si la muerte fuera pasar a otro mundo, como si el morir solo fuera enterrar un cuerpo y su alma pasa a una segunda etapa de la vida.

Al ser un hombre muy solo se acostumbro a no salir mucho de su habitación, bueno esto es antes de que murieran sus padres, ahora se la pasa rondando por la casa y sus alrededores, aunque se mantiene mas en el jardín Los Pequeños observando cada flor ahí plantada,  las flores reflejan el estado de las almas, él al ver una flor marchita se da cuenta que se encuentra un alma en pena, cada flor simboliza cada alma ahí reguardada.


Es algo curioso pero me parece importante contárselos, Jecomoria gracias a su visita al templo Tenrrikio se acostumbro a comer solamente en las mañanas, pues comer a otra hora del día era desperdiciar tiempo valioso por lo que sus comidas eran a manera de relámpago, se alimenta solo de una manzana verde y una buena porción de fideos, dice que esas es su fuente de energía que el resto de la comida retrasa su digestión y bloquea sus pensamientos. La gente en la tienda lo mira de manera extraña al hacer sus compras. Unas cuantas manzanas y unos paquetes de fideos  es lo que suele echar en su canasta del mercado y  no son solo esos los motivos por lo que lo ven con otros ojos, como mencionábamos en el capitulo anterior su vestimenta no es que le favorezca, siempre vestido de cuero y botas negras, lo que casusa una sensación aterradora en las gentes del barrio.

Es muy común encontrar en su mano derecha un cuaderno de portada dura y en cuero negro, cada momento de suspensión de sus pensamientos esta registrado en esas páginas, cuida ese cuaderno como si fuera la llave de la salvación, diría que cuida mas ese cuaderno que su propio aspecto. Por su apariencia se puede decir que no dedica mucho tiempo a acicalarse, los pocos pelos en su cabeza se la pasan de fiesta aunque prefiere disimularlo con un sombrero de pana  negro y ni hablar de su caminado, tiene un paso como si le diera pereza caminar algo muy característico de Jecomoria es su pie izquierdo el que lleva prácticamente arrastrado, es como si no quisiera acompañarlo a ningún lado pero como si su cuerpo lo obligara. Y ni hablar del sonido que produce al arrástralo, es como si en el llevara un muerto en su pie.


Algo muy peculiar en Jecomoria es su voz, cuando habla que no es muy frecuente la gente se queda atónita, su voz es de una rugosidad que asusta, es como si escucharas hablar a un anciano a punto de morir, esto se debe a su eterno silencio, cuando niño no desarrollo muy bien sus cuerdas vocales lo que para hoy en día se ven las consecuencias. Pero su manera de expresarse es bastante cariñosa, es como si tu abuelo te contara historias amorosas, como si estuvieras escuchando a la persona más dulce y comprensiva de todas.

Uno de los defectos que tiene es que es bastante prepotente, es una persona que asegura siempre estar en lo correcto, esto se debe a que nunca encontró quien lo entendiera, quien lo confrontara, problema que reforzó su ego al ser el único que lograba percibir las cosas de manera diferente, al ser el único que encontraba una pasión por un jardín.


En el colegio era un chico ejemplar, siempre muy cumplido con cada una de sus tareas, no participaba mucho en clase, era algo tímido para expresar sus pensamientos, además los demás chicos lo hacían a un lado, solía tener muy buena relación con los profesores lo que era motivo de envidía para los otros niños de la clase. Cuando sus padres lo enviaron al Templo, Jecomoria se vió en la obligación de estudiar alguna ciencia y aprovechando los enlaces del Templo se inclinó por la parapsicología en donde lograba poner en práctica lo aprendido por los monjes, el manejo de las energías, él teniendo en cuenta que existía un mundo afuera de su venta sabia que  necesitaba ampliar su conocimiento frente a este tema por lo que se especializó en la parapsicología.

Jecomoria es uno de los personajes que piensan que la vida es un ciclo de etapas, que en cada mundo o etapa como él los llama existen una serie de penitencias, de retos que se tiene que superar y que si alguno de estos se deja a un lado en otro mundo te harán pagar, cree en la justicia por el perdón de las almas perdidas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario