domingo, 28 de agosto de 2011

Camino al Pasado.

















IDEAS DE LA HISTORIA.


1.    Inicio.

inicio, es la parte en que se presentan los personajes del relato, el lugar y el tiempo en que suceden las acciones. También se plantea el conflicto principal alrededor del cual girará la acción. http://www.escolar.com/avanzado/lengua007.htm


JECOMORIA JUSTICIERO DE LOS ECOS EN SU MEMORIA

-          Un Hombre solitario, tiene dominios sobre lo para normal a través de sus ojos.
-          Lucha por su verdad.
-          Es aislado de la sociedad por mucho tiempo.
-          Mueren a sus padres.
-          Obsesionado por la justicia de la muerte.
-          Cuida las almas perdidas.
-          Tiene un cuaderno que es la puerta a otra realidad. (construye un mundo en el que las personas que hicieron mal tienen que pagar los pecados)
-          Se viste de manera extraña.
-          Sale de noche.

La historia empieza en un retroceso de lo que Jecomoria vivió.
Está contada desde los recuerdos hacia el presente.
Al mirar a las personas a los ojos, sabe si han hecho mal.
Cada visión hace que una vos interior le diga que hacer sin controlar sus actos.
Sale en las noches por que la luz del día afecta sus pensamientos, sale en días lluviosos o nublados.
Espera poder encontrar las almas de sus padres.
Se la pasa en una constante lucha por demostrar que lo que ve y escucha es verdad.
Su atuendo aleja a las personas, su gabán contiene poderes  y el no sabe.
Su cuaderno es la construcción de un mundo y el no lo sabe.


2.    Punto de Giro.

-          Conoce a una anciana que le ayuda a ubicar sus intereses.
-          La anciana le revela una verdad de su gabán.
-          Jecomoria cambia su perspectiva de la realidad.
-          Quiere cobrar venganza.

La anciana llega a hablarle de sus vivencias. (Fortalece los dones de Jecomoria)
La anciana descubre el poder del gabán y del cuaderno.
Le explica porque él tiene ese don.
Jecomoria quiere cobrar venganza por la muerte de la hermana de la anciana a la que le posee gran aprecio.

3.    Nudo.
“Es la serie de hechos que le suceden a los personajes.”
                                                                                                        
-          Dudad de su labor como justiciero. 
-          No sabe si está loco o esta cuerdo.
-          Duda de sus capacidades.
-          Duda de su existencia (no sabe si él está muerto)

La  muerte de sus padres lo deja desconcertado, no sabe si está haciendo bien al cobrar las muertes de personas inocentes.
(Cambia por completo su rumbo, la anciana lo ayuda a creer en él)
Entra en crisis con la muerte. (Le da miedo morir)
Entra en una crisis de identidad como justiciero.


4.    Punto de Quiebre.

-          No sabe si está atrapado en un mundo para normal.
-          Descubre el poder de su cuaderno y del gabán.
-          El gabán tiene poderes de sanación he inmortalidad.
-          Su cuaderno hace pagar los errores de los pecadores.
-          Jecomoria deja a un lado su papel de justiciero y desarrolla dotes de detective.

       5. Desenlace.
“Es la resolución de todas las situaciones planteadas a lo largo del relato.”
Una ves que le presta el gabán a la anciana descubren su poder, la anciana nunca muere por que el gabán tiene poderes de sanación, lo que le cura su enfermedad.
Jecomoria escribe en su cuaderno que la anciana no debería morir, por lo que no muere.
El cuaderno es la entrada y puerta de otro mundo, el mundo después de la muerta, pero a ese mundo solo entran las personas que Jecomoria hace pagar.(las que él mata)
Gracias al gabán Jecomoria es inmortal.
Él quiere vengar la muerte de la hermana de la anciana.
La anciana le cuenta que en su familia existían varios con el don de él, le explica de donde vienen y porque tienen esos poderes de percibir lo paranormal.

Un amigo en el camino


El dolor que Jecomoria sintió por la pérdida de sus padres hizo que se encerrara en su casa y que no quisiera salir de su cuarto. Ese sentimiento hizo que  se olvidara por completo del jardín Los Pequeños.

Encerrado en su cuarto, dibujaba en su cuaderno de cuero y pasta dura el rostro de sus padres, era una tortura para él, pero de esa manera recordaba cómo eran, pensaba que de pronto al dibujarlos podría lograr cierto contacto con ellos.


No tienes porqué sentirte mal, ese es el ciclo de la vida, en este momento no sé cuándo será mi llegada para mi partida, no me siento mal por eso, creo que será mejor que lo que tengo ahora. Sabes, una vez muera yo te podre ayudar con eso, deja de sentirte mal, ahora entiendo por qué tenía que conocerte, porque ese chico de apariencia extraña y con capa, cambiaria mi vida, tú en este momento me has dado una misión, más que una misión tu me has ayudado. No sabes cuánto me torturaba pensar en mi muerte y en donde terminaría, ahora gracias a ti y a ese interés por las almas se que estaré bien, que tal si dejas de pensar, no te tortures más, mejor nos ponemos a trabajar, ábreme la puerta, bueno mejor la ventana, así no perderemos la concentración. Es curioso, un día así de la nada me siento mal, me siento sola y deprimida, pero llegaste en mi camino con tus botas empapadas y una capa como el superhéroe que hoy voy a ayudar.


Reconociendo la voz de su madre Jecomoria se lanzó a abrir la ventana, pero la voz que le hablaba no era de su madre, su mente le había jugado en vano,  era aquella anciana que al salir del templo ayudó.


Una vez la anciana dentro del cuarto abrazó a Jecomoria como si fuera un niño pequeño, lo consoló y dio ánimos para ir a visitar el jardín, ella sabía que ese jardín le subiría el ánimo y más que eso la relacionaría con sus futuros familiares, ella quería que Jecomoria la presentara y de esa manera poder ayudarle desde el otro lado, una vez muerta ella encontraría  a sus padres.

domingo, 14 de agosto de 2011

La llegada, un tornado de sentimientos parte 2

                              

Un lugar lleno de polvo, un lugar hecho polvo es lo que Jecomoria encuentra al abrir la puerta de su casa, si aún se le puede llamar casa, un poco aterrado llama en un grito a su madre.


-¡Uvaldina!, mamá estas aquí, que es lo que ha pasado en esta casa.


El pánico empieza a torturarlo, su angustia empieza aumentar, él nada que encuentra a su madre.

 Jecomoria al entrar quedo tan impactado con el estado de su casa, que no notó el bulto en el que estaba parado, no eran nada más que todas sus cartas, una tras otra habían sido amontonadas por el cartero.

Afuera el conductor del taxi, un poco estresado por la lluvia y su necesidad de abandonar el lugar grita. 

-          ¡Será que me puede pagar la carrera!, mi tiempo es oro y oro es lo que no tengo.

 Jecomoria parece no escucharlo, por lo que se adentra en la casa, camina con cuidado, como si cada paso fuera un paso en falso, no quería romper el piso y quedar atrapado por un hueco, sentía con cada pisada que su casa se desplomaría en cualquier momento. Pasaron unos pocos segundos para Jecomoria entrara en razón.

Después de unos segundos me di cuenta que mis padres no habían fallecido hace poco, por el estado de las cosas en la casa, estas me demostraban que eran años que estaba deshabitada, todo ahí estaba totalmente cubierto de polvo, las sillas de la sala de estar de mamá estaban totalmente razgadas por los ratones, esa ya no era mi casa, era la guarida de las ratas.


Ahora era Jecomoria quién tenía que enfrentar la muerte, situación que le complicó un poco su razones de justiciero.

 Acaso este sentimiento encontrado pondría a Jecomoria a dudar de sus habilidades, o simplemente entendería que la muerte es algo que no se puede manejar.

De que valen tantos años de estudio, de que sirve hacer pagar los errores de otros, en que parte de este mundo estarán mis padres, porqué tenían que morir sin mí, sin tener la oportunidad de guiarlos a mi jardín para poder cuidarlos, estar con ellos, maldito sea el tiempo que pasa sin avisar, como no me di cuenta que esto podría pasar.

En ese momento parecía estar hipnotizado, era como si estuviera reconstruyendo sus recuerdos con la mirada, poco se acordaba que tenía una cuenta pendiente y que era un taxista el que le gritaba. 

                Ahora yo como le voy a pagar a este insolente, no tengo todo el dinero que este hombre me está pidiendo.

Frente a esto Jecomoria retoma el presente, sale de la casa diciendo.

-          Señor conductor, se que para usted será un poco difícil de entender, pero me acabo de enterar que mis padres están muertos, que estoy solo en este mundo de porquería y que no tengo el dinero que usted me está pidiendo.

-          ¡QUE¡ usted cree que yo no como, que no tengo familia, que trabajo por gusto, Cada carrera es un plato de comida para mis hijos y ahora usted me va a venir a robar, pues sepa usted señor que yo de aquí no me muevo, o me paga o me paga, que dijo que le comí de susto con su ropa rara.

-          Entienda usted señor que realmente no tengo como pagarle, en mis bolsillos tan solo hay unas cuantas monedas y un billete de cinco mil.

El taxista ya percatado le de la situación de Jecomoria, acepta el poco dinero que este le da, arranca su carro y se va. Jecomoria empieza a llorar, las lagrimas parecen mentira, él es un hombre que jamás ha experimentado el dolor y menos el dolor de perder a alguien, él la muerte siempre la vió como un fin y un comienzo de la vida real, realidad a la que cuidaba en ese jardín.

 Al entrar por segunda vez a la casa se da cuenta de las cartas ahí amontonadas, las toma en sus manos lamentándose que nunca hubieran sido leídas, sigue su camino por la casa espantando ratas y cucarachas y observando lo poco que le quedaba.  

Lástima que mi madre nunca leyera mis cartas, con ellas había tratado de prepararla para la noticia, contarle y mostrarle lo que es ver mi ventana, ahora no se en que parte de este mundo está, no sé si es consciente que todo lo que yo decía era verdad, mi vida ha cambiado, ahora buscare a mamá, yo se que al jardín los pequeños tendrá que llegar, ella no fue una mala persona y ahí estaré para poderle hablar.

Dada la situación Jecomoria empieza a limpiar y a reorganizar su casa, toma una cortina por trapo y empieza a limpiar, limpia los cuadros que son lo único que están en buen estado, se inventa una sala con los poco muebles que las ratas dejaron, improvisa un comedor que nunca va a usar, pero lo hace para darle un poco de orden a ese lugar y todo esto, para no pensar, para dejar de llorar y poder seguir con su misión.

Toda esta situación hizo que Jecomoria se encerrara por un buen tiempo en su cuarto…

sábado, 13 de agosto de 2011

La llegada, un tornado de sentimientos. Parte 1

Martes 6pm, llovía en la ciudad de Cali, esto por esta temporada es algo normal, pero como llovía este día. Justo el día en que mi vida cambiaría de sentido, porqué digo esto, porque simplemente mi regreso sería cómo un despertar, un despertar de muchas cosas que jamás pensé que tendría que afrontar, y les confieso algo, la lluvia ponía mis sentimientos algo melancólicos.


Para Jecomoria el tener que regresar a casa implicaba enfrentarse con sus padres, afirmarles que él no está loco, que sus visiones son reales, que realmente existe un mundo después de la muerte.

Él sabía que sería una discusión casi sin fin, pero que de igual manera tendría que enfrentar.

Ese mismo martes del que él habla, salió muy temprano del templo, estaba dispuesto a encontrarse con el mundo, mundo del que hace mucho no sabía, uno totalmente diferente al que él recordaba.

Muy a las 6:30 am se dispone a tomar un auto bus, pero que sorpresa, se encuentra con un enorme bus de color azul, el cual le llama mucho la atención, pero él, no le da importancia, piensa que es una empresa nueva en la ciudad. Unas cuantas horas más tarde nota que ese el único bus que pasa por ahí, intenta tomarlo, pero el conductor lo mira de una manera extraña, le pregunta por su tarjeta.

-¿Tarjeta?

- ¡Sí! Señor, su tarjeta.

- Disculpe señor, yo no voy a pagar con tarjeta, tengo efectivo.


Frente a esto el conductor tan solo se ríe y cierra la puerta, continuando con su recorrido.

Jecomoria queda un poco desconcertado, pero no le da importancia, tan solo piensa -“El mundo está loco y dicen que el loco soy yo”, frente a esta situación nota que le toca emprender su viaje a pie.


-¡Tarjeta!, ¿Quién paga un pasaje en bus con tarjeta? ¿A caso la tecnología ya nos tiene como esclavos?

Emprendiendo su camino y quedando totalmente mojado por la lluvia y los salpicados de los carros que pasan a su lado, Jecomoria comienza a pensar en que será lo que le dirá a sus padres al llegar, de qué manera les hará entender su realidad, como logrará abrir sus mentes para que de una vez por todas entiendan su verdad.

Avanzando unos siete metros en su camino se encuentra con una anciana,  que para su gusto tiene una apariencia bastante tierna, la señora ya  de edad lo saluda, pero él evita mirarla a los ojos, no pretende dar testimonio de su destino, le parece una anciana bastante tierna como para cambiar su impresión, considera que su hora de muerte no estará muy lejos y para que adelantarla.


-          ¿Señora no está algo mojada?, pregunta Jecomoria con sarcasmo. ¿Qué hace usted caminando por esta calle, acaso tampoco tiene tarjeta para viajar en bus?

-          No, no tengo tarjeta y tampoco dinero.


Jecomoria frente a esta situación se quita su gabán de cuero negro y se lo pone en los hombros a la anciana.


-          Úselo usted, creo que en este momento lo necesita más que yo. ¿Para donde se dirige, si se puede saber?

-          Que hombre tan extraño eres. Voy al funeral de mi hermana, un asesino que se hace llamar artista la mato.

Jecomoria decide acompañarla pero sin decir una sola palabra, el camino se hace eterno con tanto silencio, la lluvia no para, cada vez empeora, la calle se inunda y sus botas se empapan. Ya cansado de la lluvia y un poco angustiado por la salud de la anciana, decide abordar un taxi y pagarlo en casa cuando se encuentre con sus padres. La anciana al ver la oportunidad del aventón no se niega y de inmediato para el taxi.

-          Bueno señor, será usted tan amable de llevarnos a….

-          ¡Centenario! si es tan amable. ¿Le quedara cerca la funeraria en donde se encuentra su hermana?

-          Si, centenario está bien.

 El taxista un poco asustado por la apariencia de sus pasajeros, decide quitar el seguro de las puertas para que en caso de emergencia pueda tirarse del carro. Cumpliendo con su trabajo, arranca el motor y conduce a gran velocidad.

 Jecomoria sin decir una palabra observa por la ventana lo mucho que ha cambiado la ciudad, está bastante impresionado y se pregunta si su casa y jardín seguirán igual o quizás hayan cambiado. Sintiéndose un poco incomodo por la tragedia de la anciana le pregunta:

-          ¿Si que ha cambiado la ciudad, no le parece?

-          Si, algo.

Responde de manera cortante.

-          ¿Le gustaría acompañarme al funeral?, no quisiera llegar sola.

 Un poco apenado Jecomoria responde:

-          Lamento no poder ayudarla, pero hace mucho tiempo que no veo a mis padres y quisiera llegar a verlos en este momento, pero si gusta me busca en la noche, le podría enseñar un lugar que se que le va a encantar.

-          Es usted muy amable, lo tendré en cuenta.



-          ¿Señor, ve usted esa casa blanca con esos dos leones?, podría dejarnos ahí si es tan amable.

El taxista se orilla y la anciana se baja.

-          Muchas gracias por todo, aquí esta su capa, si me desocupo temprano vendré a buscarlo, me gustaría conocer ese lugar tan maravilloso que mencionó.

-          La estaré esperando.



-          ¿Cuánto es señor?

-          Son 15.500 pesos.

-          ¡Perdón! ¿Acaso usted me llevo al aeropuerto y volvió que no me di cuenta?, deme un momento por favor.

 Jecomoria se baja del carro y observa que sus leones están un poco descuidados, las plantas están totalmente secas y las escaleras tapadas por las hojas de los arboles, sin importar  la prisa que tenia, abre la puerta y que sorpresa la que se lleva…..

martes, 2 de agosto de 2011

Jecomoria en su intimidad. Descripción del personaje

Es un hombre de muy pocas palabras es una persona que le gusta estar bastante solo, claro está que eso es gracias a su dura y rechazada infancia, desde muy pequeño fue rechazado por sus compañeros de barrio, siempre lo dejaban a un lado porque decían que tenía ideas muy raras no era un niño normal, no acostumbraba a jugar los mismos juegos que sus compañeros, pues no le encontraba nada gracioso a la pelota y las escondidas, él prefería estar investigando sobre lo paranormal y soñaba con la posibilidad de encontrar la misma pasión en uno de sus compañeros, pero eso nuca paso, por lo que él se veía obligado a estar totalmente solo.
Jecomoria encuentra una pasión por la lectura pero más aún por las lecturas que traten temas paranormales , por lo general los lee a muy altas horas en las noches, pues encuentra fascinante el poder percibir de alguna manera todo lo que en su momento se encuentra leyendo, para él el leer es como abrir una puerta a el más allá, es permitir que las almas se hagan sentir, es como reconocerles que él está con ellas, que él no las olvidará, no las dejará solas, pues siente que  tiene una misión con ellas al ser el único hasta el momento que logra percibir su presencia.

Muchos encuentran esa pasión por la lectura un poco enfermiza, por lo que desde  muy pequeño ha estado muy solo, pero esto a él no le molesta,  todo lo contrario, le agrada, ya que siente que nadie lo entiende, nadie entiende que existe un mundo en donde las almas pueden vivir. Para él es como si la muerte fuera pasar a otro mundo, como si el morir solo fuera enterrar un cuerpo y su alma pasa a una segunda etapa de la vida.

Al ser un hombre muy solo se acostumbro a no salir mucho de su habitación, bueno esto es antes de que murieran sus padres, ahora se la pasa rondando por la casa y sus alrededores, aunque se mantiene mas en el jardín Los Pequeños observando cada flor ahí plantada,  las flores reflejan el estado de las almas, él al ver una flor marchita se da cuenta que se encuentra un alma en pena, cada flor simboliza cada alma ahí reguardada.


Es algo curioso pero me parece importante contárselos, Jecomoria gracias a su visita al templo Tenrrikio se acostumbro a comer solamente en las mañanas, pues comer a otra hora del día era desperdiciar tiempo valioso por lo que sus comidas eran a manera de relámpago, se alimenta solo de una manzana verde y una buena porción de fideos, dice que esas es su fuente de energía que el resto de la comida retrasa su digestión y bloquea sus pensamientos. La gente en la tienda lo mira de manera extraña al hacer sus compras. Unas cuantas manzanas y unos paquetes de fideos  es lo que suele echar en su canasta del mercado y  no son solo esos los motivos por lo que lo ven con otros ojos, como mencionábamos en el capitulo anterior su vestimenta no es que le favorezca, siempre vestido de cuero y botas negras, lo que casusa una sensación aterradora en las gentes del barrio.

Es muy común encontrar en su mano derecha un cuaderno de portada dura y en cuero negro, cada momento de suspensión de sus pensamientos esta registrado en esas páginas, cuida ese cuaderno como si fuera la llave de la salvación, diría que cuida mas ese cuaderno que su propio aspecto. Por su apariencia se puede decir que no dedica mucho tiempo a acicalarse, los pocos pelos en su cabeza se la pasan de fiesta aunque prefiere disimularlo con un sombrero de pana  negro y ni hablar de su caminado, tiene un paso como si le diera pereza caminar algo muy característico de Jecomoria es su pie izquierdo el que lleva prácticamente arrastrado, es como si no quisiera acompañarlo a ningún lado pero como si su cuerpo lo obligara. Y ni hablar del sonido que produce al arrástralo, es como si en el llevara un muerto en su pie.


Algo muy peculiar en Jecomoria es su voz, cuando habla que no es muy frecuente la gente se queda atónita, su voz es de una rugosidad que asusta, es como si escucharas hablar a un anciano a punto de morir, esto se debe a su eterno silencio, cuando niño no desarrollo muy bien sus cuerdas vocales lo que para hoy en día se ven las consecuencias. Pero su manera de expresarse es bastante cariñosa, es como si tu abuelo te contara historias amorosas, como si estuvieras escuchando a la persona más dulce y comprensiva de todas.

Uno de los defectos que tiene es que es bastante prepotente, es una persona que asegura siempre estar en lo correcto, esto se debe a que nunca encontró quien lo entendiera, quien lo confrontara, problema que reforzó su ego al ser el único que lograba percibir las cosas de manera diferente, al ser el único que encontraba una pasión por un jardín.


En el colegio era un chico ejemplar, siempre muy cumplido con cada una de sus tareas, no participaba mucho en clase, era algo tímido para expresar sus pensamientos, además los demás chicos lo hacían a un lado, solía tener muy buena relación con los profesores lo que era motivo de envidía para los otros niños de la clase. Cuando sus padres lo enviaron al Templo, Jecomoria se vió en la obligación de estudiar alguna ciencia y aprovechando los enlaces del Templo se inclinó por la parapsicología en donde lograba poner en práctica lo aprendido por los monjes, el manejo de las energías, él teniendo en cuenta que existía un mundo afuera de su venta sabia que  necesitaba ampliar su conocimiento frente a este tema por lo que se especializó en la parapsicología.

Jecomoria es uno de los personajes que piensan que la vida es un ciclo de etapas, que en cada mundo o etapa como él los llama existen una serie de penitencias, de retos que se tiene que superar y que si alguno de estos se deja a un lado en otro mundo te harán pagar, cree en la justicia por el perdón de las almas perdidas.